Sedentarismo y dolores de espalda. El beneficios del ejercicio físico para reducir las molestias.

La lumbalgia, problema del CONFINAMIENTO en nuestra salud.

Autor: Lic. Andres Arroyo Mazorra

Col. Coplefc nº54834

  • Entrenador FEEC ( Selección Catalana de Cursa de Montaña)
  • Preparador & Readaptador físico en Brisport “Health & Performance”

 

 

Queremos dedicar un post a los problemas que pueden surgir, en estos días inusuales en que las personas realizan su día a día en casa, en cuanto a la salud.

Más allá de los propios problemas de salud que conlleva la pandemia del Covid-19, que no son pocos, si analizamos la situación de cómo han cambiado nuestro día a día, a nosotros, especialistas en ciencias de la actividad física y del deporte, nos surge una gran preocupación; la inactividad física. Al estar “encerrados” en casa, es más fácil caer en hábitos como el sedentarismo, la mal nutrición u otros.

Estamos en una situación en que en la mayoría de casas, la gente va a empezar a pasar más horas en sus sofás, camas, sillas…ya sea delante de la televisión, ordenador, móvil, libro… vamos a empezar a adoptar por más horas posiciones estáticas, en muchos casos, erróneas a nivel postural, y esto puede empezar a desarrollar una serie de patologías.

Una de las primeras patologías que nos viene a la cabeza es la ya famosa lumbalgia. Muy común en nuestra sociedad, y que muchos estudios como por ejemplo, Ordoñez G. en su tesis doctoral sobre las lumbalgias inespecíficas nos concluye, tras un estudio exhaustivo de los factores de riesgo; “la falta de actividad física y la sobrecarga postural son los factores de riesgo predominantes”.

A nivel musculo-esquelético, permanecer en una posición de sentado durante muchas horas nos da, justamente, estos 2 factores; la inactividad física y una sobrecarga postural en zona lumbar.
Una posición sentada, inmóvil, ininterrumpida, fatiga los músculos de la espalda. Las posturas viciadas obligan a ciertos músculos a desempeñar funciones totalmente diferentes a las que habitualmente realizan, lo cual conduce a contracciones y dolores localizados. Los músculos contraídos reciben una irrigación insuficiente y, por tanto, están mal alimentados en oxígeno y no consiguen eliminar completamente los productos de deshecho de su metabolismo. Cuando los músculos de la espalda presentan dolor en esta posición están reclamando una pausa para realizar ejercicios de estiramiento, relajación…En cuanto a los discos intervertebrales, en esta postura sedente se ven sometidos a un gran esfuerzo. Los más afectados son los últimos discos lumbares puesto que la presión que soportan, en lugar de repartirse uniformemente, se ejerce su mayoría sobre la parte anterior, dando lugar en un disco previamente frágil a la deformación y posterior formación de la hernia discal (1).

Por tanto, la ciencia nos dice que la debilidad de la musculatura abdominal y de la espalda es un factor de riesgo vital en las patologías de la espalda (2). La falta de movimiento como consecuencia de nuestra forma de vida tan tecnificada (las actividades profesionales) se puede trasladar, con mayor número de pacientes, a la situación de confinamiento.

Otro estudio, reciente del 2019 de Torres Sigcho, y Erick Xavier, nos muestra resultados similares. El sobrepeso fue un factor predisponente con un 56,2%, y solamente el 32% tuvo un conocimiento sobre ejercicios de fortalecimiento del CORE, lo que podría estar en relación con el 56,2% de la duración dolor de más de 12 semanas. Hubo una asociación significativa sobrepeso actividad física baja (p<0,05). En esta investigación se evidenció la necesidad de prescribir ejercicios de fortalecimiento del CORE en los pacientes con lumbalgia. Como vemos, en este segundo estudio nombrado, ya nos enseña el desconocimiento de la gente, o la falta de hábito, de saber aplicar a su día a día un trabajo preventivo para este problema. Así pues, además de todo el trabajo postural y recomendaciones a la hora de sentarnos, como podrían ser, evitar la típica posición en retroversión pélvica tensiona los discos y ligamentos lumbares colaborando de manera decisiva en su deterioro y en la aparición de dolor lumbar (hernia discal). Para evitar la retroversión pélvica al sentarse ante la mesa de trabajo, es conveniente apoyar el sacro y la región lumbar en la parte baja del respaldo (3). En los casos en los que se tenga que utilizar un asiento sin respaldo (taburete), es aconsejable contrarrestar la tendencia de la pelvis a caer hacia atrás por la falta de apoyo. Evitar forzar la pelvis hacia la anteversión, ya que esto aumentaría la presión sobre las articulaciones posteriores (3). Debemos añadir, si o si, un trabajo físico en nuestro día a día. Como consecuencia, y como ya hemos visto anteriormente, estaremos limitando diversos de las factores más significativos en los problemas de espalda, y en concreto de la lumbalgia: combatir la obesidad por inactividad física y la debilidad muscular por un exceso de tiempo en posición sentada.   BIBLIOGRAFIA:

  1. Bernt, R. Posición sentada. La escuela de la espalda. 2nd ed. Barcelona; Editorial Paidotribo. p.65-72.
  2. Silván, H. Dolor de espalda: Tratamiento con medicina manual II. El dolor de espalda y su solución médicomanual. Morales i Torres editores s.l. 2003; 59-64.
  3. Monasterio, Á. Higiene postural y del movimiento. Columna Sana. Badalona; Editorial Paidotribo; 2008. p.263-87.
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